Me despierto en la mañana de un domingo de verano lluvioso. Me encuentro fatal, y siento que tengo los ojos inchados. Voy acordándome de lo sucedido el día anterior por la noche y me encuentro aún peor. Miro el móvil a ver si tengo algo, y nada. Enciendo el portátil y pongo en Youtube "Pido la palabra" de Andy y Lucas, y me vuelvo a tirar en la cama con mi querido peluche Musilú, el único que nunca me abandonará. A lo largo de la mañana voy recordando bailes, risas, llantos y conversiones de la noche anterior. Seguro que conocéis esa sensación de la cual no queréis salir de la cama en todo el día ni ver a nadie, simplemente quieres mirar a la pared y pensar. Pues hoy es un día de esos, pero no me lo puedo permitir.
Me siento estúpida por lo ocurrido en los últimos días, por hacerme ilusiones sin motivo, y sobre todo por ser como soy.
A veces un problema insignificante lo podemos convertir en un problemón, simplemente porque nos toca la vena sensible. Y puede que a las personas que nos rodean les parezca una tontería, pero solo nosotros sabemos lo mal que nos sentimos.
Me gustaría cambiar una parte de mi, porque se que si sigo así seguiré sufriendo siempre, pero ya no sé como hacerlo. Recibo ayuda de mis amigos, porque son estupendos, pero solo yo me puedo ayudar.

No hay comentarios:
Publicar un comentario