Y llegar a sentir que darías todo, absolutamente todo por ver a esa persona. Aunque solo fuese verlo pasar por la acera de enfrente un segundo, yo lo daría todo.
Ya no sabes que hacer ni que pensar. Intentas buscar una solución, pero sientes la impotencia y la frustración de no poder hacer nada. Llegas a pensar que todo es culpa del destino, que hace lo imposible para que no estéis juntos. Y dudas de todo, de el destino, de él, de ti… La única parte buena que le ves a toda esta historia, es que te das cuenta de que al sentir todo esto por no poder ver a esa persona, significa que realmente te importa, y que lo que has comenzado a sentir por él, no es una broma.
Pero lo peor es eso, no poder hacer nada…

Una verdad como un templo..
ResponderEliminar